“La
fiscalía investiga los tuits del accidente, con insultos a los
catalanes”,
Insultos
directos al corazón de quien está sufriendo.
Hace
tiempo en un hospital de oncología infantil catalán le oí decir a
un sabio médico: “vivir es un milagro diario”. En este hospital,
donde médicos y familias luchan con todos los medios y todo el amor
para salvar a las criaturas, la muerte, bestia sanguinaria, aún
consigue entrar y, a veces, no tiene ningún tipo de piedad con
ellos. En este hospital catalán, como supongo debe ocurrir o
debería ocurrir en otros hospitales del país, se atiende por igual
a todos los niños, sin excepción, sean de cualquier nacionalidad:
India, África, China, Pakistán… o de cualquier rincón de España.
Aquí, en este hospital, cuando la muerte derrota la vida de un niño,
aparece un paisaje roto de desolación en el rostro de todos los que
han luchado para salvarlo.
No,
no lo entiendo, ¿cómo es posible que ante la atrocidad que supone
la aparición de la muerte inesperada y cruel, no surja la piedad, el
amor, la compasión?
En
este accidente han muerto bebes, niños, jóvenes, personas, todas
llenas de vida
La
muerte ha diezmado de forma miserable no solo su vida, sino también
la de los que quedan y alguien se atreve a aumentar su dolor con
palabras de odio.
A
los que insultan a los que sufren, les diría que vayan allí, dónde
ahora reside este dolor, que contemplen, si lo soportan, su rostro,
que miren cara a cara como esta garra se encarama y muerde a niños,
abuelos, padres, hermanos, maridos, que oigan sus llantos, que
conozcan a estos seres que han perdido a los que amaban.
¿Serán
capaces de resistirlo?
El
sufrimiento nos hermana o nos tendría que hermanar a todos.
No
lo olvidemos. El sufrimiento de los que sufren es también el
nuestro. “Por doler me duele hasta el aliento” que decía el
amado poeta. Si los que escriben con odio, cuando contemplen estos
rostros, estos cuerpos rotos, sus miradas, salen inmunes, sin que les
roce una sola lágrima, es que ellos ya están muertos en vida, si
por el contrario, alguno es capaz de dar la mano y sostener a una
madre, a un niño, a un abuelo, quizás habrán empezado a entender
que este dolor también es el suyo y que estaban mucho más cerca de
lo que pensaban.

Todo
el amor y fortaleza para los que sufren. La vida regresará, siempre
regresa y algún día, espero cercano, volverán a reconciliarse con
ella.